LA
GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO
Érase un labrador tan pobre, que era el más humilde de la aldea, ni siquiera poseía una vaca y vivía en un miserable rancho con su mujer.
Un día, trabajando en los oficios
del campo y lamentándose de su mala suerte, apareció un enanito que le dijo:
-Buen hombre, he oído tus lamentaciones y voy a hacer que tu fortuna
cambie. Toma esta pequeña gallina; es especial, todos los días pone un huevo de
oro. En ese momento el enanito desapareció y el labrador llevó la gallina a su pequeño
corral.
Al llegar a casa le contó lo sucedido a su esposa quien dijo:
-por lo menos tendremos algo para comer mañana.
Al día siguiente, ¡oh sorpresa!, el pobre labrador encontró un huevo de
oro, lo mostro a su mujer quien le dijo: corre a la ciudad, véndelo y comprara
todo lo que nos falta, trajes, perfumes, joyas, zapatos, sombreros…
y así lo hizo el labrador.
Al día siguiente, loco de alegría, encontró otro huevo de oro y
continúo comprando cosas para satisfacer
los gustos banales del labrador y su
mujer. Así lo hizo durante los siguientes ocho días, pero una insensata
avaricia, hizo presa sus corazones y pensaron: ¿Por qué esperar a que cada día
la gallina ponga un huevo? Mejor la matamos y descubriremos, la mina de oro que lleva dentro y seremos
ricos sin esperar tanto.
Entonces sin analizar su idea,
tomaron un cuchillo y abrieron la gallina de arriba abajo, pero en el
interior de la gallina no encontraron ninguna mina. Solo lograron cocinarla para alimentarse y llorar por su insensatez. A causa de la avaricia tan desmedida,
estos pobres aldeanos malograron
la fortuna que tenían.
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La personificación consiste
en dar una cualidad |